Ki Tisa – Español
Tetzavé – Ni más ni menos
por rabina Ariel J. Friedlander (traducción por Renata Steuer)
Parashat Ki Tisá es una de las más dramáticas de la Torá. Pasa del punto más alto —recibir la Torá directamente de Dios en la cima de la montaña— al punto más bajo: la idolatría, con la fabricación del becerro de oro. Dios se enfurece. Moshé discute con Dios y logra convencerlo de no destruir a los Hijos de Israel.
El texto nos cuenta que Moshé había tardado demasiado en regresar. Los israelitas vieron y oyeron el humo y el trueno en la cima del monte, y se llenaron de miedo. Le gritaron a Aarón: «¡Vamos, haznos un dios que vaya delante de nosotros!».1 Formados por generaciones de esclavitud, volvieron a lo que conocían por experiencia. Solo habían conocido una figura de autoridad que estuviera frente a ellos: un capataz. Ese era el poder que reconocían. Para sentirse seguros, sintieron la necesidad de un tótem tangible. Y así el becerro fue creado.
Dios vio lo que había sucedido y le dijo a Moshé: «Apártate… para que los destruya y haga de ti una gran nación».2 Moshé le señaló a Dios que abandonar el plan en ese momento sería un desastre desde el punto de vista público.3 Dios mostró misericordia. La travesía continuó.
¿Realmente podemos culpar a los Hijos de Israel por ser volubles y perder la fe tan pronto en su travesía? Es difícil confiar en la solidez de un credo si no hay una prueba palpable. Siempre pensé en esto como una condición posterior a la Ilustración, es decir, la manera en que el concepto de razón determina nuestra comprensión del mundo. Pero a veces la razón por sí sola no basta. Después de todo, ¿quién puede probar la presencia de Dios? Nuestra parashá muestra que estas preguntas ya se planteaban hace muchas generaciones.
Es fácil explicar la reacción de los israelitas como razonable, especialmente considerando que estaban en plena transición y recién iniciándose en la libertad. Pero ¿qué ocurre con Moshé, su líder? Suponemos que, después de haber visto zarzas ardientes y plagas, podría no haber necesitado una conexión tangible con Dios. Sin embargo, Moshé no es menos vulnerable. Incluso después de haber convencido a Dios de manifestarse como una columna de nube delante del pueblo; incluso después de que Dios hablara con él cara a cara; aun así, Moshé siente la necesidad de clamar: «¡Por favor, déjame contemplar Tu Presencia!».4 Como nos recuerda nuestra parashá, incluso Moshé necesitó algo más para consolidar su relación con Dios.
Dios respondió que una experiencia así sería demasiado para cualquier ser humano, incluso para Moshé. Sin embargo, Dios accedió y le ofreció una visión de Su espalda.5 Del mismo modo, Dios reconoció que los israelitas necesitaban algo concreto y dio instrucciones para la construcción del Mishkán.
Tanto tiempo después, muchos de nosotros seguimos enfrentándonos a serias dificultades. ¿Cómo podemos encontrar una relación más concreta con Dios? ¿Puede haber fe sin pruebas? Creo que tanto los israelitas como Moshé tuvieron el instinto correcto. Querían sentir y saber. Pero ¿cómo recogemos esa información? Primero, a través de nuestros cuerpos. Luego, nuestra mente y nuestro corazón procesan esa información sensorial. Así es como los seres humanos disfrutan de los aspectos positivos de la vida y construyen resiliencia para los momentos de dolor y sufrimiento. Parashat Ki Tisá resalta el deseo de ir en busca de la presencia de Dios en el mundo y encontrarla.
Entonces, ¿dónde nos encontramos con Dios?
Cuando te despiertas cada mañana, ¿alguna vez te sorprende descubrir que el aire sigue ahí? Sin él, nuestros cuerpos morirían, y sin embargo cada día despertamos. ¿Lo notamos? ¿Cuánto tiempo dedicamos a apreciar algo que no podemos ver, ni tocar, ni identificar con ninguno de nuestros sentidos; algo que está a nuestro alrededor y nos da vida? Creemos en el aire, lo conocemos, confiamos en él. No lo cuestionamos.
¿Es posible que, así como el aire nutre y sostiene nuestros cuerpos, Dios sea el nombre de aquello que da vida a nuestras almas? Sabemos mucho sobre el bienestar físico y sobre cómo cultivar ese cuidado genera amor y conexión. ¿Qué podríamos hacer por nuestras almas? Ahí comienza el encuentro. Con pequeños pasos.
Este Shabat, te invito a dedicar un tiempo de calidad a una persona querida. Mientras la escuchas, presta atención a la fuerza del vínculo. Shemá Israel. Este es un momento sagrado. Como nos enseña Martin Buber, Dios puede ser encontrado en el “intermedio” (das Zwischen).6
Shabat shalom.
La Rabina Ariel J. Friedlander se siente sorprendida y agradecida de estar celebrando el 30.º aniversario de su ordenación este mes de mayo. Ha servido en congregaciones progresistas y enseñado judaísmo en América del Norte, el Reino Unido y en toda Europa. Vive en Módena, Italia, con su pareja, Lucia Lior, y su gata Sara.
- עֲשֵׂה־לָ֣נוּ אֱלֹהִ֗ים אֲשֶׁ֤ר יֵֽלְכוּ֙ לְפָנֵ֔ינו «Haznos un dios que vaya delante de nosotros». Éxodo 32:1 ↩︎
- Éxodo 32:10 ↩︎
- «Que no digan los egipcios: “Con mala intención los sacó, solo para matarlos en los montes y exterminarlos de la faz de la tierra”». Éxodo 32:12 ↩︎
- Éxodo 3:18 ↩︎
- «Apartaré mi mano y verás mi espalda». Éxodo 33:23 ↩︎
- «Das Zwischen» («Lo intermedio» o «El entre»), una idea explorada en gran parte de la obra de Martin Buber, por ejemplo en Yo y Tú (1923). ↩︎