Mishpatim – Español
Comentario de la Torá de la EUPJ – Mishpatim 5786
por rabino Akiva Weingarten (traducción por Renata Steuer)
Parashat Mishpatim comienza con una transición impactante. Después de la revelación en el Sinaí, después del trueno, el fuego y una voz que sacudió al pueblo, la Torá pasa inmediatamente a lo que parecen ser detalles legales ordinarios. La porción se abre con:
וְאֵלֶּה הַמִּשְׁפָּטִים אֲשֶׁר תָּשִׂים לִפְנֵיהֶם
Estos son los estatutos / leyes que pondrás delante de ellos (Shemot 21,1).
Rashi comenta que la palabra ואלה (cuando está escrita con una vav) conecta estas leyes con los Diez Mandamientos dados en el monte Sinaí.
Rashi añade:
לִפְנֵיהֶם – וְלֹא לִפְנֵי גוֹיִם (גיטין פ”ח ע”ב). וַאֲפִלּוּ יָדַעְתָּ בְדִין אֶחָד שֶׁהֵם דָּנִין אוֹתוֹ כְדִינֵי יִשְׂרָאֵל, אַל תְּבִיאֵהוּ בָעַרְכָּאוֹת שֶׁלָּהֶם, שֶׁהַמֵּבִיא דִינֵי יִשְׂרָאֵל לִפְנֵי גוֹיִם מְחַלֵּל אֶת הַשֵּׁם
«Delante de ellos — y no delante de gentiles (Guitín 88b). Y aun si sabes que ellos juzgan conforme a las leyes de Israel, no lo lleves ante sus tribunales, porque quien lleva las leyes de Israel ante gentiles profana el Nombre (de Dios).»
El Rambán profundiza este significado:
ולכך אמר בכאן שהמשפטים האלה ישימו אותם לפני האלהים שיזכיר ולא לפני גוים ולא לפני מי שאינו שופט על פי התורה
Y por eso dijo aquí que estos juicios deben ser llevados ante Dios para recordarlo, y no ante las naciones, ni ante quienes no juzgan conforme a la Torá.
Uno podría esperar que después del Sinaí la Torá continuara con enseñanzas espirituales elevadas. En cambio, recibimos leyes sobre daños, lesiones, préstamos, siervos y extranjeros.
El Sefat Emet enseña que este descenso al detalle es, en sí mismo, la cuestión central. En Mishpatim 5631 escribe:
אך עיקר הרצון שידעו שאף המשפטים שמובנין עפ”י שכל האדם עכ”ז הם רק ע”י שכן רצונו ית’. וזהו הטעם שאסור לדון לפני גוים אף שדנין כישראל כי המשפט לאלקים
Pero el punto clave es que sepan que, incluso los juicios que se comprenden según la razón humana, lo son, sin embargo, únicamente por Su voluntad. Y esta es la razón por la cual está prohibido juzgar ante gentiles, aun cuando juzguen como Israel, porque el juicio pertenece a Dios.
(Sefat Emet, Mishpatim 5631).
Al final de Bavlí Makot (23b), Rabí Shmuel dice que se le dieron a Moshé, nuestro maestro, seiscientos trece mandamientos: trescientos sesenta y cinco mandamientos negativos, correspondientes al número de días del año solar, y doscientos cuarenta y ocho mandamientos positivos, correspondientes al número de miembros del cuerpo humano. Rabí Manuna añade que “Torá tzivá lanu Moshé morashá” — “Torá” en guematría es seiscientos uno, y “Anojí” y “Lo yihyé lejá” los escuchamos de la boca de Dios. El significado de esto es: “porque los mandamientos positivos son tan numerosos como los miembros del cuerpo, lo que significa que cada miembro le dice a la persona que cumpla un mandamiento; y los mandamientos negativos son tan numerosos como los días del año, lo que significa que cada día le dice a la persona que no peque.” (Rambam, Hakdamá al Mishné Torá).
La revelación en el Sinaí quedaría incompleta si no descendiera a lo cotidiano y a lo humano. La Torá entra en el mundo precisamente al entrar en su complejidad.
Un tema que recorre toda la porción es la empatía, especialmente la empatía hacia los vulnerables. La Torá ordena:
וְגֵר לֹא תִלְחַץ וְאַתֶּם יְדַעְתֶּם אֶת נֶפֶשׁ הַגֵּר כִּי גֵרִים הֱיִיתֶם בְּאֶרֶץ מִצְרָיִם
No oprimáis al extranjero, ya que conocéis el alma del extranjero, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto (Shemot 23,9).
La Torá no enseña solo una ley, sino un modo de conciencia. La empatía nace de la memoria. Nuestro sufrimiento en Egipto se convierte en la fuente de nuestra responsabilidad hacia los demás.
Este principio aparece nuevamente en otro registro. Al final de la porción leemos que Moshé asciende a la montaña durante cuarenta días. En otro contexto, el Talmud dice:
אין אדם עומד על דעת רבו עד ארבעים שנה
Una persona no comprende plenamente la mente de su maestro hasta después de cuarenta años (Avodá Zará 5b).
La revelación no es instantánea. La comprensión requiere tiempo y relación. El pueblo recibe las leyes en el Sinaí. Solo más tarde, con la experiencia, llega a entender qué les exigen esas leyes. La Torá se vuelve real a través de la práctica.
Mishpatim exige una forma de imaginación moral. Muchas de las leyes se refieren a situaciones hipotéticas: quien causa una lesión, aquel cuyo animal causa daño, quien presta dinero. Estas situaciones no están pensadas solo como hipótesis legales. Son invitaciones a imaginar el mundo tal como otros lo experimentan. El mandamiento de no maltratar al extranjero depende de nuestra capacidad de recordar y de sentir. Las leyes sobre daños dependen de nuestra capacidad de considerar consecuencias más allá de nosotros mismos.
La ley no se impone desde arriba. Se pone delante del pueblo. Se explica. Está destinada a ser comprendida. Una sociedad justa depende de un cuerpo de ciudadanos que sabe por qué sus estructuras importan.
Esta atención a la claridad moral también tiene implicaciones personales. Parashat Mishpatim está llena de obligaciones, límites y responsabilidades. Sin embargo, los maestros jasídicos a menudo veían las secciones legales de la Torá como mapas espirituales de la vida interior.
Esto resuena con otra enseñanza bien conocida del mundo del jasidismo. Rabí Najmán de Breslov insiste:
אין שום ייאוש בעולם כלל
No hay, en absoluto, ninguna desesperación en el mundo (Likutei Moharán I, 282).
La desesperación, explica, ciega a la persona frente al movimiento y la posibilidad. El mundo legal de Mishpatim presupone que los seres humanos pueden crecer, reparar, devolver y restaurar. Si una persona hiere a otra, debe hacer restitución. Si un ladrón devuelve lo que fue tomado, hay un camino de regreso. En el centro de la visión legal de la Torá hay esperanza. Incluso el daño puede llevar a la reparación. Incluso el conflicto puede llevar a una relación renovada.
La yuxtaposición entre revelación y ley contiene un mensaje sobre qué significa la santidad en términos humanos. El Sinaí es extraordinario, pero la vida humana se desarrolla en la cotidianeidad. La presencia de Dios se encuentra en la manera en que nos tratamos unos a otros, en los límites que protegen y en las obligaciones que nos vinculan. Ser una comunidad que recibe la Torá es ser una comunidad que cuida del extranjero, del vulnerable y del olvidado. Es cultivar el tipo de empatía que crece a partir de la memoria. Es construir una sociedad donde la responsabilidad es compartida y donde se persigue la justicia.
Mishpatim nos invita a comprender que la santidad no es solo un momento, sino una práctica. Las leyes puestas delante de nosotros no son reliquias de un mundo antiguo. Son espejos en los que nos vemos a nosotros mismos e invitaciones a elevarnos hacia las personas que estamos llamados a ser.
El rabino Akiva Weingarten es el rabino jefe del estado de Sajonia, Alemania, rabino de la ciudad de Dresde, y anteriormente sirvió a la comunidad liberal Migwan en Basilea, Suiza. Es el fundador de la sinagoga Haichal Besht en Bnei Brak, Israel, la sinagoga Haichal Besht en Berlín y la Yeshivá Besht en Dresde.